2397: Cómo hacer tus fotos de comida absolutamente irresistibles

Escrito em espanhol, de fácil compreensão, é um guia perfeito para quem pratica fotografia em receitas de cozinha. Fica a dica.

“No hay amor más sincero que el que sentimos por la comida” dijo George Bernard Shaw, probablemente, en un arranque de glotonería. Y qué razón tenía el amigo George cuando afirmaba que la comida es uno de los amores del ser humano. Pero como todo en esta vida, una imagen vale más que mil palabras y por ello, la comida tiene que entrar por los ojos antes que por la boca. De ahí, querido lector, que queramos contarte cómo hacer unas buenas fotos de comida. Antes de nada, un consejo preliminar para leer el post:

  • No lo leas a media mañana, a dieta o sin comer. Las fotos son peligrosamente apetitosas y la conexión ojo-cerebro-estómago rápidamente hace rugir a este último. Vamos, que da hambre solo con ver las imágenes. Escribirlo a media mañana fue todo un suplicio para un servidor, así que te lo digo por tu bien.

Después de esta advertencia previa de vital importancia, damos paso a los consejos sobre cómo hacer unas buenas fotos de comida. Si sigues ahora, es cosa tuya.

Planificar y preparar todo: lo último es la comida

Sí, esto es así. No puedes preparar la comida y en ese momento ponerte a pensar dónde la vas a poner para hacerle las fotos. A todo el mundo le va la espontaneidad y cree que no hay trabajo tras una foto. De eso nada. Planifica tu sesión y visualiza qué vas a fotografiar dibujando incluso unos simples esquemas con los elementos. Elige el lugar, dispón los elementos y asegúrate de que todo esté listo para cuando tu plato llegue a la mesa. Un buen escenario te va a dar una buena imagen. Un consejo: KISS (Keep it Simple, Stupid!): centra la atención en la comida y déjate de adornos o muchas florituras: el alimento ha de ser el protagonista. Como mucho, y también recomendable, estaría bien contextualizar con el plato y una pequeña porción de mesa, no debes buscar mucho más allá.

Una vez que tengas todo el escenario decidido, la mesa donde lo vas a poner, el fondo que va a salir, la ventana que vas a usar para hacerle llegar luz y todo el resto de elementos. Entonces ahí ya puedes poner el plato en la mesa.

Foto de Michael Stern

Sé creativo fotografiando… y cocinando

Sí, parece obvio mencionarlo, pero queremos hacer especial hincapié en ello. Suponemos que si estás leyendo este post, es porque te interesa que tus comidas tomen una dimensión apetitosa para después subirla a Instagram con 14 pares de hashtags. O no, bueno, eso es cosa tuya. Bien, para no irnos por las ramas, no todo es la foto, sino también la composición del mismo plato. Y aquí tendrás que ponerte en la piel de un estilista gastronómico que, todo hay que decirlo, es una profesión muy valorada. Colocar con mimo cada elemento para que cumpla una función y destaque en toda su esencia.

Cada elemento cuenta y tienes que hacerlo visible para conseguir colorido, atractivo y sensación de sabor. Si hablamos de una ensalada que lleva queso, tomate, lechuga, zanahoria, aceitunas, huevo y salsa, tienes un plato con mucho color ¡y eso hay que aprovecharlo!

Para manipular la comida, es recomendable utilizar unas pinzas o algún útil de cocina para no pringarte las manos.

Wikipedia dice: El papel del estilista de alimentos es hacer que los alimentos se vean atractivos en fotografía. El tiempo y el esfuerzo que un estilista necesita para organizar con cuidado y artísticamente la comida, es la causa de las diferencias entre la forma en que el estilista presenta los alimentos y la forma en lo hace un cocinero en casa o un chef.

¿Crees que los alimentos están dispuestos al azar o deliberadamente? Foto de Tom Noe

Para esto, hay dos aspectos fundamentales: destacar el elemento principal y acompañarlo como es debido. Pongámonos en la situación de que cocinamos un buen filete de carne a la parrilla; el elemento principal y diferencial de la carne a la parrilla son dos cosas: la primera son las marcas de los hierros de la parrilla y el segundo el aspecto jugoso y sabroso de la carne (para esto hay unos trucos infalibles al final). A la hora de acompañarlo, hay que añadir color.

El color es el mejor amigo de las fotos de comida. Verduras como tomates, pimientos y cebolla hacen buena compañía a un filete y le dan mucho color. Aunque salgan fuera de foco, el color se detecta y da mucho juego. Un filete solo, por muy bueno que esté, no va a ser apetitoso.

La luz, tan importante como siempre

De todos es sabida su importancia. A la hora de hacer fotos de comida, lo mejor va a ser luz natural junto a una ventana amplia por donde entre mucha cantidad. Esto te permitirá jugar con ella a tu gusto.

También podemos podemos recurrir a la luz artificial si fuera necesario. Bien controlada y utilizada con mesura, es una herramienta muy viable para las fotos de comida. En cuanto al ángulo, es recomendable que sea lateral o trasera siempre que sea posible. Evita la luz frontal en todo caso, porque llevará a una imagen plana.

La luz natural lateral o trasera va a producir sombras que dotarán de volumen a tu comida

La luz frontal aplana la imagen y la deja sin volumen restando el interés

Luz lateral que da un aspecto mucho más atractivo a la imagen. Michael Stern

El truco está en hacer fotos que no parezcan fotos, sino que den ganas de morderlas ¿no?

Enfoque y profundidad de campo

El enfoque es otro de los aspectos a tener en cuenta para la fotografía de comida. Y aquí entra en juego la cuestión técnica, donde te recomiendo que cuentes con un objetivo rápido, o con una buena apertura. Lo mejor será trabajar con el diafragma abierto para conseguir un enfoque crítico en las imágenes, dejando el fondo desenfocado y jugando con el bokeh de este tipo de lentes. Enfocar una parte de la imagen te ayudará a centrar la atención en los detalles, darle mayor interés y un mayor volumen dentro de la escena, mientras que si usas un enfoque general con una apertura mediana, el plano toma homogeneidad y pierde impresión. Por esta razón, usaremos una profundidad de campo corta.

Foto de Michael Stern

El ángulo puede ser todo

En la fotografía gastronómica hay una lección bien aprendida: no quedarse quieto y buscar diferentes perspectivas. Es absolutamente fundamental que busques el mejor ángulo de tu plato. Algunos recomiendan que sea a la altura del plato y otros un plano más cenital. También se ha hecho muy popular el plano que coge completamente desde arriba. En mi opinión, tengo que decir que depende. Depende de la comida y depende de lo que se quiera enseñar. No obstante, para mojarme, uno de los mejores planos es elevar unos centímetros la cámara sobre el plato para emular la vista del que se sienta a la mesa.

Pero sobre todas las cosas, la más importante: prueba, prueba, prueba y vuelve a probar. Muévete alrededor del plato, acércate, aléjate, gíralo y busca su mejor cara. Una larga lista de fotos donde elegir se agradece mucho más que una sola. A medida que vayas experimentando, créeme, las sesiones serán más cortas y menor la cantidad de fotos, porque ya sabrás qué funciona y que no.


Aquí, Neha Mathur cambia el ángulo y el punto de vista ¿cuál prefieres?

La posibilidad de ‘tunear’ la comida

Volviendo al campo del estilista de alimentos, muchos fotógrafos o profesionales de este sector utilizan trucos para darle un aspecto más atractivo a la comida.

  • Utilizar un aerosol con agua para darle un aspecto fresco y brillante
  • No cocinar del todo las verduras o los alimentos para que cojan su mejor color
  • Usar glicerina para ‘congelar’ el aspecto de la comida
  • Pintar con aceite o mantequilla fundida las carnes para dar un aspecto brillante

Y otras tantas pequeñas modificaciones que bien podrían considerarse maquillaje alimenticio. Eso sí, personalmente no estoy muy a favor de algunos de estos ‘trucos’, pues adulteran el aspecto real y dejan la comida incomible que, al fin y al cabo, es lo que queremos hacer con ella.

En esta foto, el queso se ha derretido a posteriori y cada elemento ha sido colocado para que se vea con suma claridad. Foto por Michael Stern.

Detalles a considerar en las fotos de comida

El fondo. Como decíamos al principio, no hace falta un fondo ampuloso. En primer lugar porque lo mejor es que salga desenfocado y en segundo lugar, porque la comida es la protagonista. Sin embargo, siempre se pueden incluir algunos elementos. Fondos muy a tener en cuenta son las mesas de madera que tan de moda están o de algún color poco llamativo donde los alimentos hagan contraste.

Desirée D utiliza un fondo sencillo de color blanco y el detalle del plato.

Crear contexto. Es posible incluir algunos elementos en el encuadre que contextualicen la fotografía. Un tenedor, una porción de plato o incluso un trocito de mantel pueden situar la fotografía y darle algo más de fuerza. Eso sí, hablamos de contexto y no de centrar atención en estos elementos.

La rueda de cortar, los ingredientes, la tabla, las salsas… Son elementos que utiliza Donald Palansky para contextualizar esta deliciosa pizza.

El interior también importa. Venga, no seamos superficiales. Cuando se trata de alimentos como tartas, lasaña, un filete o canelones, por ejemplo, el interior o las porciones también son importantes. ¿A quién no le gusta ver qué se va a comer? Genera interés y es un punto a favor en las fotos de comida.

¿Ves? El cremoso chocolate del interior, importa, y mucho. Foto de Michael Stern.

Capturar el proceso o cocinado. Otro elemento que puede formar parte de la sesión es el proceso… y aunque esto es ya meterte en otro tipo de fotografías, siempre pueden aportar gran valor al contenido de tus fotografías gastronómicas.

Foto de Michael Stern donde enseña la fuente con los alimentos aún calientes

Y bien, espero que con estas recomendaciones te haya ayudado a esclarecer cómo hacer fotos de comida de tus próximos platos estrella. Tanto si es para subir a las redes, para tus amigos o para la familia, en Foto24 estaríamos encantados de que nos compartieras algunas de tus experiencias culinarias. Ya sea en los comentarios o en nuestras redes, puedes animarte y hacer algunas. Y ahora, un servidor se va a comer, que tanta cocina y comida abre el apetito a cualquiera.

Escrito por Juan Andrés Folle

Publicista flechado por el Marketing Digital. Se entretiene generando contenidos de interés en Foto24. Disfrutón del fútbol, la (buena) fotografía y las nuevas tecnologías, y un chiquillo alegre.

© 28.Mai.2018

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2390: Salicórnia substitui cada vez mais o sal e já não é “coisa de chef”

Devido a diversos problemas técnicos, este Blogue vai sofrer um abrandamento de actualizações na área de receitas culinárias, podendo eventualmente continuar a serem publicadas novas receitas. Mas o artigo de hoje em apreço é o referido no título deste post.

Riafresh / Facebook
Salicórnia

A planta halófita comestível que cresce espontaneamente em zonas de sapal, como a Ria Formosa, no Algarve, é cada vez mais usada como uma alternativa ao sal e não só exclusivamente pelos chefs da alta cozinha.

Se antes era preciso ir a um restaurante ‘gourmet’ para saborear a salicórnia, usada em saladas, mas também em pratos de peixe, marisco ou carne, desde o ano passado que já é possível encontrar esta planta nas prateleiras de alguns supermercados do país.

Mais recentemente, desde o início deste ano, existem também saladas prontas a consumir já com salicórnia, dispensando a adição de sal, através de uma parceria entre um grupo dedicado aos produtos de quarta gama e uma empresa que produz aquela e outras plantas da Ria Formosa em estufas, junto a Faro.

“Na nossa salicórnia, por cada 100 gramas, existem dois gramas de sal, portanto, apenas 2%, e o nível de sódio é de 0,75 gramas”, explicou à Lusa Miguel Salazar, gerente da Ria Fresh e que começou a desenvolver projectos com plantas halófitas no Algarve em 2011.

Segundo o engenheiro agrónomo, os benefícios da salicórnia relativamente ao sal não se esgotam na capacidade de salgar os alimentos com menos sódio já que a planta “não é unicamente sal”, tendo outros minerais benéficos para a saúde como o cálcio, o potássio e o magnésio.

“Existem uma série de estudos que indicam que a salicórnia e outras plantas dos sapais têm também compostos com propriedades antioxidantes, anti-inflamatórias e até anti-diabéticas”, indicou.

Nascido em Espanha, mas a viver em Portugal há 17 anos, o engenheiro agrónomo sublinha que a composição da salicórnia proporciona não só um sabor salgado, como realça o sabor dos alimentos, fazendo com que perdure mais no palato.

Segundo Miguel Salazar, trata-se do sabor “umami”, palavra de origem japonesa, que em português significa delicioso ou saboroso, e que dá nome ao quinto sabor, para além do doce, amargo, ácido e salgado.

Para ser usada na confecção de pratos quentes e por se tratar de um vegetal muito hidratado, o ideal é adicionar a salicórnia à preparação já na parte final da cozedura, embora a planta não oxide, explicou.

Pedro Girão, director comercial da empresa, estima que, no total das nove plantas produzidas e comercializadas pela Ria Fresh, a produção deste ano se situe entre as 15 e as 17 toneladas.

No próximo ano esperam alcançar as 25 toneladas, estando já em curso a exportação para Espanha e Bélgica, com possibilidade de a operação vir a estender-se também à Inglaterra e Alemanha.

A salicórnia da Ria Fresh está actualmente à venda em superfícies comerciais do Porto, Coimbra, Lisboa e Algarve, onde, por enquanto, existe apenas um ponto de venda.

A empresa também já comercializa sal vegetal, que consiste em salicórnia desidratada, embora o produto ainda esteja em desenvolvimento, concluiu.

ZAP // Lusa

Por Lusa
13 Maio, 2018